Cuando
hablaban de inseguridad, yo pensaba "pero
si yo ando por la calle a cualquier hora y nunca me pasó
nada"...
Pero
finalmente el domingo 20 de noviembre a las 11 de la mañana en la
esquina de la Fiscalía de General Pacheco, un joven armado con un
cuchillo, me sacó la cartera, la campera y el reloj.
Si,
si... a las 11 de la mañana de un hermoso día primaveral... y
sí, en la esquina de la fiscalía...
¿No
había nadie en la calle?, ¿Cómo no gritaste? ¿Porqué no le
pegaste?, fueron las primeras
preguntas de los conocidos que se enteraron del asalto... y yo
pensaba, ¿¿¿arriesgar mi vida por unos papeles???.
Hoy
en día, que no sabes si estan armados -que en este caso tenía un
cuchillo- que no tienen ningún respeto por la vida, que te matan
sin miramientos... no hay ningún motivo por el cual poner en
peligro mi vida.
A
veces parece que a la gente no le importa su vida...
No...
no hay nada más importante que mi vida, y siempre dije que ante
un asalto trataría de exponer mi vida lo menos posible, si bien
uno sabe que es un acto de total inseguridad, porque hasta que no
pasa todo no sabes que te va a ocurrir.
Ese
mismo día me entero que el sábado a una de mis compañeras de la
Comisión de Historia de El Talar, Vanesa Fernández, también le
habían robado la cartera -en San Miguel- y el viernes en Escobar
a un compañero de trabajo le robaron pertenencias del interior de
su auto parado en la puerta de su estudio, lugar en el cual hace
dos meses le robaron un auto.
Es
increíble que en dos días te enteres de gente allegada que ha
sufrido algún hecho delictivo.
Y
lo peor es que ahora hay que ponerse a realizar trámites para
recuperar toda la documentación, tarjetas y celular, que por
supuesto nos cuesta tiempo y dinero.
Es
así, tanta inseguridad.